Categoría: Diseño y estilo.

En este artículo Michael Bierut que nos cuenta cómo se volvió una prostituta (y lo que es peor, su esposa lo descubrió) por abusar de la tipografía. Muy recomendable para diseñadores gráficos y webmasters en nuestra época de prostitución 2.0

Un disegno de Vignelli Associates
Durante los primeros diez años de mi carrera, trabajé para Massimo Vignelli, un diseñador que se hizo legendario por usar un número muy limitado de tipografías.

Entre 1980 y 1990, la mayoría de mis proyectos fueron realizados con cinco fuentes: Helvetica (naturalmente), Futura, Garamond No.3, Century Expandida y, por supuesto, Bodoni. Para Massimo, aquella era una decisión ideológica, un imperativo ético. “En la nueva era de la computadora”, escribió una vez, “la proliferación de tipografías y manipulación de tipos representa un nuevo nivel de polución visual que amenaza nuestra cultura. Basta de miles de tipografías, sólo necesitamos unas pocas básicas, y el resto a la basura”. Para mí, se convirtió en una máquina de ahorrar tiempo. ¿Para qué pasar horas eligiendo entre Bembo, Sabon y Garamond No. 3 cada vez que se necesita una Venetian Roman? Para la mayoría de las personas -mi madre por ejemplo- aquellas distinciones eran indiferentes. ¿Por qué no confiarse simplemente a una Garamond no. 3 y no volver a pensar jamás en el asunto? Mi educación en una escuela católica debe haberme preparado para esta clase de claridad moral. Lo acepto con gratitud.

Luego, tras una década, dejé mi primer empleo. Repentinamente podía usar cualquier tipografía que quisiera, y enloquecí. En uno de mis primeros proyectos, utilicé 37 tipos de fuentes distintas en 16 páginas. Mi esposa, que asistió a una escuela católica a su vez, encontró todo esto demasiado familiar. Recordó a sus compañeras de clase que se habían pasado a la escuela pública tras ocho años con las monjas, libres al fin de sus comedidos uniformes, y se pusieron a vestir las faldas más cortas que encontraron. “Cristo”, me dijo, mirando una de mis múltiples batallas entre fuentes que trataban de destruirse unas a otras. “Te volviste una auténtica prostituta, ¿no?”

Era verdad. Liberado de la monogamia, me volví tipográficamente promiscuo. Desde entonces, creo, he aprendido a moderar mi conducta,- como el que abusa de cualquier substancia, aprendí que las juergas consumen tiempo, dinero y son en última instancia contraproductivas- pero jamás volví a la sobriedad de las cinco fuentes. Aquellas miles de tipografías siguen todavía allí, pero mi rehabilitación ha requerido que aprenda a discernir y trate de encontrar una respuesta a esta simple pregunta: ¿por qué una tipografía en particular? He aquí trece razones.

1. Porque funciona.

Algunas tipografías son perfectas sólo para ciertas cosas. He utilizado fuentes exóticas para identificar programas, que trabajan hermosamente en títulos e incluso texto, pero tarde o temprano uno tiene que relegar esa fuente a la linea inferior de una tarjeta postal con respuesta pagada. Eso es para lo que sirve una Franklin Gothic. Cuidado, sin embargo: algunas tipografías funcionan muy bien. Frutiger ha sido utilizada tanto para programas de diagnóstico en los hospitales y aeropuertos que verla ahora me hace sentir que están a punto de diagnosticarme un tumor cerebrar o perderé el vuelo de las 7 a O’Hare.

2. Porque le gusta su historia.

He oído de varios proyectos donde el diseñador encontró una fuente creada el mismo año en que la organización del cliente fue fundada. Esto debe dar a la recomendación un aura de destino manifiesto que es posiblemente irresistible. No he tenido semejante fortuna, pero aun intento encontrar el mismo tipo de alineación evocativa. Por ejemplo, nunca fui un fanático de Aldo Novarese Eurostyle, pero
terminé por enamorarme mientras trabajaba en una monografía sobre Eero Saarinen: comparten una expresividad común al optimismo de posguerra de la década de los 50.

3. Porque le gusta su nombre.

Cierta vez vi un proyecto en la carpeta de un estudiante que acometía el dudoso desafío de rediseñar la identidad de Tiffany’s. Me disgustó particularme la fuente elegida, y educadamente pregunté cuál era. “¡Oh!, fue la entusiasta respuesta, ” esa es la mejor parte. Se llama Tiffany!”. Por su parte, Bruce Mau diseñó Spectacle, el libro creado junto a David Rockwell, usando Rockwell como tipografía. Me pareció divertido.

4. Por quién la diseñó.

Una vez trabaja en un proyecto donde el grupo de clientes incluía algunos arquitectos de gran carácter. Tomé Cheltenham, una tipografía idiosincrática que no sólo se adecuaba bien a los requisitos del proyecto, sino una de las pocas que conozco que fuera diseñada por un arquitecto, Bertram Goodhue. Recientemente, diseñé un programa de publicaciones para una escuela de niñas. Utilicé una tipografía que fue diseñada por una mujer y bautizada por otra, Zuzana Licko’s Mrs. Eaves. En ambos casos, mis clientes sabían que el público sería completamente inconciente de la historia tras la selección de fuentes, pero aun así se sintieron reconfortados. Y yo también.

5. Porque estaba ahí.

A veces una tipografía simplemente estaba en la tienda cuando usted la vio, y eso sólo significa deshauciarla. “Nosotros usamos Baskerville y Univers 65 en todos nuestros materiales, pero tómese la libertad de hacer una sugerencia alternativa”. ¿En serio? ¿Por qué hermano? Es como uno de esos shows donde al aprendiz de chef le dan un nabo, un paquete de harina, una pierna del cordero y jarabe de arce y se le pide que haga un plato con eso. A veces es algo que ud nuncó uso antes, y eso lo hace aun más divertido.

6. Porque ellos lo hicieron.

Y a veces es algo que ud nunca usó antes por una buena razón. “Usamos ITC Eras en todos nuestros materiales”. “¿Puedo hacer una sugerencia alternativa?” “No”. Aquí es cuando el relieve ciego viene en nuestra ayuda.

7. Porque le recuerda algo.

Siempre que quiero hacer que las palabras se vean más sinceras, conversadoras y listas, frecuentemente considero a Futura, tanto mayúscula como minúscula. ¿Por qué? No porque Paul Renner fuese sincero, conversador o listo, aunque bien puede haberlo sido. No, es sólo porque hace 45 años, Helmut Krone decidió usar Futura en el anuncio de Doyle Dane Bernbach para Volkswagen, y la usan hasta hoy. Una advertencia, no obstante: lo que a Ud. le recuerda algo puede recordarle a algún otro alguna otra cosa.

8. Porque es hermosa.

Novia, de Cyrus Highsmith, está comercialmente disponible. Originalmente la diseñó para los encabezados de las bodas de Martha Stewart. La resistencia es inútil, al menos la mía.

9. Porque es fea.

Hace unos 10 años, se me pidió que rediseñara el logo para el New York magazine. Miltor Glaser había basado el logo en Bookman Swash Italic, una tipografía que yo encontraba inimaginablemente fea y envejecida. Pero el logo de Glaser había reemplazado uno anterior basado en Caslon Italic. Propuse que retornásemos a Caslon, y me recuerdo claramente diciendo, “Bookman Swash Italic siempre va a lucir fea”. El otro día, vi algo en la oficina que realmente cautivó mi vista. Estaba hecho en Bookman Swash Italic, y se veía grandioso. Feo, pero grandioso.

10. Porque es aburrida.

Tibor Kalman estaba fascinado con las tipografías aburridas. “No, ésta es demasiado lista, aquella otra es demasiado interesante”, me decía mientras le mostraba las fuentes propuestas para su monografía. Nada, excepto una fuente aburrida, sentía él, estaba en la línea de sus ideas. Usamos Trade Gothic.

11. Porque es especial.

En diseño, como en moda, nada está hecho a la medida. He encargado tipografías personalizadas a Jonathan Hoefler y Tobias Frere-Jones y Joe Finocchiaro, y actualmente trabajamos con Matthew Carter y Chester. Este será el último exceso, pero vale la pena un esfuerzo extra. ¿Esto es proliferación? ¡Entonces quiero más!

12. Porque usted cree en ella.

A veces pienso que Massimo Vignelli quizás usa demasiadas fuentes, no muy pocas. Un auténtico fundamentalista requiere una cosmovisión monoteísta: un mundo, una tipografía. Los diseñadores en Experimental Jetset han hecho eso con Helvetica. Mi socio Abbott Miller tuvo un período de su vida que llama “los años Scala” cuando usaba esa tipografía casi exclusivamente. Cuando el tiempo sea propicio, yo también podré hacer ese acto de fe.

13. Porque no puede creer en ella.

Princeton Architectural Press está a punto de publicar una colección de ensayos que he escrito, muchos de los cuales aparecieron primero aquí en Design Observer. Yo quería que pareciera un libro real para lectores -no tiene ilustraciones- así que le pedí a Abbott que lo diseñara. El sugirió que armásemos cada una de las 79 piezas con diferentes tipografías. Me encantó esta idea, pero no estaba seguro de cuán lejos quería ir él. “¿Que hacemos con el ensayo titulado ‘Odio la Garamond ITC?”, le pregunté. “Le ponemos Garamond ITC?” Me miró como si estuviera loco. “Por supuesto”, contestó.

El libro es hermoso, a propósito, y no hay ni un poquito así de prostitución.

El original puede leerse en la página de Design Observer:
http://www.designobserver.com/archives/025212.html

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Esta entrada fue publicada el 15 01 2008 a la hora 1:55 am en la categoría Diseño y estilo. Puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del canal RSS 2.0 Puede dejar una respuesta , o hacer trackback desde su sitio.

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