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Cine, Guionistas de Cine y TV, Videastudio.
Mucho se ha escrito sobre las “naranjas del Padrino”
y el misterio de por qué aparecen, preferentemente, cuando alguien va a morir. Ejemplos hay en las tres partes y citados por toda la web, pueden leer algunos en una muy buena nota de Escáner cultural. Le preguntaron a Francis Ford Coppola, quien admitió que “las naranjas son sólo un detalle que precede a las escenas violentas, pero sin ningún significado especial”. Desde luego, mintió. La primera pregunta que debemos hacernos es por qué nadie se pregunta si las naranjas tienen algún significado especial para el autor del libro.
Averiguarlo es muy sencillo: antes que nada descargan El Padrino, por Mario Puzo, en la Biblitoeca de Videastudio y luego buscan los párrafos donde aparece la palabra naranja. Juntan los seis párrafos y los leen como uno solo.
Si quieren descubrirlo por ustedes mismos, hagan una pausa y sigan leyendo después. Y si quieren un consejo, tómense un riquísimo jugo de naranja mioentras tanto, cuyas propiedades antioxidantes están bien comprobadas, además de ser riquísimo. Y si no tienen exprimidora, bueno, peor para ustedes.
El collage de párrafos queda así:
1
Ya casi junto al automóvil, Don Corleone se detuvo y retrocedió
hasta el puesto de fruta. Era un hábito que había adquirido hacía algún
tiempo. Le gustaban los amarillos melocotones y las naranjas de brillante
colorido que, perfectamente colocadas, descansaban en cajas de un color
verde intenso. El propietario acudió a atenderle.
Sin tocar la fruta, Don
Corleone señaló las piezas que quería. El frutero indicó que una de las frutas
que había elegido estaba algo podrida. El Don tomó con la mano izquierda
la bolsa que el hombre le entregaba, mientras con la derecha le daba un
billete de cinco dólares. Guardó el cambio y, cuando se disponía a dar la
vuelta para dirigirse al automóvil, dos hombres aparecieron por la esquina.
Don Corleone comprendió de inmediato lo que iba a ocurrir.
2
Lo que más maravillaba a Michael era la sorprendente belleza del paisaje.
Con frecuencia paseaba entre los naranjales, que formaban umbrosas y
profundas cavernas de las que salía un agua pura y fresca, que brotaba de
piedras horadadas desde hacía siglos. Había muchas casas parecidas a las
antiguas villas romanas, con enormes portales de mármol y grandes
habitaciones abovedadas, que estaban en ruinas o habitadas por rebaños de
ovejas. En el horizonte, los verdes campos brillaban a la luz del sol
crepuscular, dando al paisaje un aspecto inenarrable. Y a veces, Michael llegaba hasta la localidad de Corleone, situada al pie de una montaña,
donde vivían mil ochocientas personas y en la que el año último habían sido
asesinadas más de sesenta. Parecía como si la muerte se hubiese
enseñoreado de Corleone.
3
Más allá del naranjal se extendían los verdes campos propiedad de un
barón, y frente al mismo, al otro lado de la carretera, había una villa, de
aspecto tan romano que parecía sacada de las ruinas de Pompeya.
4
Percibía intensamente los mil perfumes de la
isla; el aire olía a naranja, a limón y a flores. El cuerpo no le pesaba. Se
sentía en otro mundo. Por fin, oyó la risa alegre de los dos pastores.
5
- Como ustedes son forasteros, permítanme un consejo: prueben mi vino. La
uva es de mi propia viña, y lo han hecho mis hijos. Mezclan las uvas con
naranjas y limones. Es el mejor vino de Italia.
6
– El otro día te vi en el naranjal, mientras corrías.
Espero no haberte asustado.
Clarísimo, ¿verdad?
Tags: coppola, El Padrino, naranjas
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Esta entrada fue publicada el 26 01 2008 a la hora 9:00 am en la categoría Cine, Guionistas de Cine y TV, Videastudio. Puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del canal RSS 2.0 Puede dejar una respuesta , o hacer trackback desde su sitio.



















