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Federico Fellini y Milo Manara – Guión de Viaje a Tulum

Viaje a Tulum

Por razones que nunca quedaron muy claras, Fellini no pudo o no quiso filmar Viaje a Tulum, su último guión, basado en un viaje que en 1985 realizó a México siguiendo la pista de Carlos Castaneda, el famoso autor de Las enseñanzas de Don Juan, más conocido por su alergia a la prensa y a la fotografía que por su obra antiantropológica, que pone en boca de un brujo yaqui una extraña y fascinante descripción de la realidad que no concuerda con ninguna corriente de pensamiento precolombina conocida, mucho menos con la yaqui. Al regreso del viaje Fellini escribió junto a Tullio Pinelli la historia que en 1986 publicó Corriere della Sera y cuyo formato final es una historieta ilustrada por Milo Manara y que el Blog de Videastudio debía comentar aunque hace tiempo integra nuestra colección de guiones de cine.

Si el encuentro entre Fellini y Castaneda realmente se produjo es algo que nadie sabe. Tanto uno como otro admiten que hubo tal encuentro, pero al parecer Fellini finalmente se desdijo en una serie de conversaciones grabadas y publicadas por Charlotte Chandle como I, Fellini, asegurando que había mentido a la prensa.

Sea como fuere, cosa que nunca sabremos, Fellini empezó por contar que a Castaneda no le gustó la idea de que filmaran su obra y “produjo” una serie de hechos extraños e intimidatorios que el italiano no consiguió identificar entre los efectos especiales que le eran bien conocidos, a juzgar por una entrevista de 1994 que Fellini concedió a Toni Maraini. El director recuerda a Castaneda afirmando que ese encuentro había sido pronosticado mucho antes por Don Juan Matus, el brujo yaqui de cuya existencia no hay ninguna prueba, afortunadamente: si se probara que un personaje de condiciones tan excepcionales puede existir en nuestro mundo, estaríamos aceptando, implícitamente, la incómoda posibilidad de que Don Juan no sea un invento de Castaneda sino al revés. De hecho, Don Juan podría haber utilizado su poderosa magia para inventar a Castaneda, haciéndonos creer en su existencia. Razón por la cual no sería raro que Fellini nunca lo haya encontrado. Pero, ¿pueden seres tan extraordinarios ser otra cosa más que leyendas? Desgraciadamente para los estómagos débiles, todos los indicios apuntan a un sí luminoso del tamaño de una gigantografía.

Aunque para algunos podría resultar sorprendente un encuentro entre el director italiano y el supuesto antropólogo devenido en aprendiz de brujo que fue Castaneda (un probable peruano cuyo verdadero apellido al parecer era Castañeda, que simplificó en Castaneda por una cuestión práctica -emigraría a los Estados Unidos, escribiría en inglés y las máquinas de escribir no incluían la ñ-, muy mal alumno según un maestro de escultura que quizás nunca tuvo, pero muy dado a contar historias que fascinaban a sus compañeros de escuela, que estudiaba inglés en el cine y que un día pidió dinero prestado a sus vecinos para irse a vivir a Los Angeles), la relación no es casual. Fellini, además de haber experimentado cuando niño varios episodios atribuibles a su imaginación pero que lo marcarían de por vida, (oir los colores, volverse gigante), fue íntimo amigo de Gustavo Rol, el más famoso psíquico italiano. Aprovechándose de su amistad, Fellini incitaba a Rol a utilizar sus poderes para divertirse a costa de los parroquianos en los bares:

A veces Rol ‘escribe’ en las servilletas de las personas que están en las mesas cercanas. Lo hace sólo cuando se lo piden los amigos, que se quieren divertir. Me han contado que uno de estos es Federico Fellini. Cuando está en Turín, el referido director de cine va siempre a saludar a Rol. Después lo invita a comer e infaliblemente le pide que ‘escriba’ a distancia, sobre las servilletas de ciertos comensales. Rol lo rechaza porque dice que no consigue hacer algo que otros quieren, pero al final cede. Fellini elige ciertos señores corpulentos, que almuerzan con la servilleta remetida por el pecho sobresaliente. “Escribe algún epíteto gracioso”, le sugiere a Rol. El sensitivo hace unas marcas en el aire y en la servilleta blanca del tranquilo comensal aparecen las frases más extrañas, normalmente hirientes. Cuando el ‘blanco’ se da cuenta se queja a los dueños del restaurante. Alguno se enfada, amenaza y Fellini se divierte muchísimo.

Pero como cuando un aprendiz de brujo se encuentra con otro aprendiz de brujo nadie sabe lo que puede ocurrir, queda lugar suficiente para otras versiones que no hablan de un encuentro sino más bien de un desencuentro entre Castaneda y Fellini:

Fellini quería hacer una película de mi libro y mandó un periodista a la ciudad de Los Ángeles para invitarme a hacer la película con él y el periodista le dijo a Fellini: ‘Carlos Castaneda a veces es muy malcriado y a veces muy simpático, hice una cita con Castaneda en su palacete en el que había una rubia impresionante y me hizo esperar una hora y por fin salió un vejete que no podía ni andar, me miró 15 minutos y se paró y se fue, ¡Castaneda ya está muy viejo Federico!’ Un día fui a Roma y conociendo esta historia fui a ver a Fellini que con la que más impresionado estaba era con Florinda con la que quería tener tratos sexuales… pero nosotros no tenemos encuentros sexuales con nadie, ¡estamos muy idos! Ese fue mi encuentro con Fellini. El tipo es un babosísimo, ¡ahí lo dejé perdido en su yo personal! Quería hacer una película de mi libro pero lo que él quería hacer era una bacanal, que yo lo llevara al desierto a tomar drogas con los indios. Yo no tomo drogas ni con indios ni conmigo mismo. Don Juan me dio plantas alucinógenas para mover mi punto de encaje que estaba fijo rotundamente y luego se me movió tanto el punto de encaje que no lo podía parar.

Entre el punto de encaje completamente desencajado de Castaneda, la rubia impresionante y las andanzas de Fellini abusando de los poderes psíquicos de Gustavo Rol, hay un puente que une a dos grandes contadores de historias. Y cuando dos grandes contadores de historias hablan sobre ellos mismos, ¿qué otra cosa se podría esperar?

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Esta entrada fue publicada el 16 02 2009 a la hora 12:33 am en la categoría Ciencia ficción, Cine, Google, Guionistas de Cine y TV, Libros. Puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del canal RSS 2.0 Puede dejar una respuesta , o hacer trackback desde su sitio.


3 Comentarios

  • Yo pienso que antes de hacer cualquier juicio sobre la veracidad de la historia contada por Carlos Castaneda en su extensa obra. Sería importante invitar a los lectores a conocerla. Su lectura es un viaje muy muy personal, que puede terminar en un cambio radical de vida, o en la total incredulidad. Pero es algo que debe hacerse, no solamente las enseñanzas de don Juan, que al parecer es la obra mas conocida, el viaje a IXtlan o el arte de ensoñar, hay que juzgarlos por si mismo.

  • Codec Web dice:

    vaya que pintaba para ser un buen filme, coincido con el comentario anterior, la obra de Castañeda es muy interesante, a mi en lo particular me ha influido mucho.
    saludos

  • andypalm dice:

    En mi humilde opinión Catañeda se pasó de peyote y quien sabe cuanto mas… por cierto me atreví a leer mas de un libro suyo… Pareciera que trataba de combinar diferentes corrientes filosóficas y al final salió eso…


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