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Algo sobre Brian Eno
Definir a Brian Eno como "el músico más escuchado y menos conocido" puede parecer injusto para quien integró la banda de Bryan Ferry, ha influido en la obra de David Bowie, Talking Heads, David Byrne, Depeche Mode -entre otros- y produjo siete (ocho si se concreta el que lanzará a fines de 2009) álbumes de U2. Esta colaboración tan estrecha no puede ser de ningún modo casual, ya que U2 se convirtió hace pocos días en la primera banda de rock que transmitió un concierto en vivo por internet a través de YouTube.
Los une muchas cosas, empezando por sus diferencias, pero sobre todo los une la conciencia del momento presente, es decir, la idea que sustenta el I Ching. En otro lugar nos ocuparemos de este magnífico libro y de cómo inspiró la creación de los ordenadores tal como los conocemos hoy. Pero, desde el punto de vista del usuario medio de Windows, eso es precisamente el creador de la llamada música ambiental, Brian Eno: un perfecto desconocido, excesivamente familiar. Cada día, a partir de Windows 95, miles o millones de usuarios de ese sistema operativo que prometía ser algo mejor -y se ha vuelto tan pesado y precario- escucharon la composición más breve de Brian Eno (The Microsoft Sound) al arrancar sus ordenadores. ¿Brian Eno? Ni idea. Y hasta cierto punto, esto no deja de ser otro gran éxito de Eno, quien a lo largo de su carrera ha intentado que su música se destaque precisamente por no destacarse, volviéndose parte natural del ambiente, como el aire. Eno, interesado en la ecología, la fotografía en blanco y negro o de “baja definción” como la llama, el Feng Shui y, sobre todo, el I Ching, ha sabido prodigar esta lección de humildad en un mundo demasiado cargado de egomanía rollingstoniana.
Algo en común que tienen Bono de U2 y Brian Eno es su opinión sobre los fans: no sirven para decirte lo que está mal.
U2 intentó contactar a Brian Eno para que produjera el álbum The Unforgettable Fire, pero Eno, en un principio, se negó, aduciendo que estaba alejándose del rock. Este rechazo incentivó a Bono: “En mi opinión, nunca deberías trabajar con personas que a la vez sean tus admiradores. Yo sabía que él no era un fan nuestro, y fue una de las razones por las cuales terminamos trabajando juntos. Quería el otro punto de vista. Yo sabía qué hacíamos bien, y quería descubrir aquello que no”.
Brian Eno, en la misma línea, ha expresado su intención de llevar a cabo un experimento interesante: reunir a personas que se detestan en un estudio de grabación, ya que esto no puede hacerse en conciertos en vivo. Con un enfoque menos vanguardista, una anécdota registrada en su diario A Year with Swollen Appendices, publicado in 1996, expresa el error fundamental que subyace en la psicología de un fan:
22 de Octubre: Ella me preguntó si había leíado a Edward T. Hall, y respondí que sí, que había leído Más allá de la Cultura. Entonces me dijo ‘Bueno, ustedes dos tienen que hablar, los pondré en contacto, creo que se entenderán muy bien’. Realmente me amedrentó la perspectiva de levantar el teléfono y empezar diciendo ‘hola, leí uno de tus libros hace quince años…’, y la desalenté. Conclusión errónea: Me gusta tu obra, por lo tanto me encontrarás interesante”.
Eno mismo relata su experiencia en la creación de The Microsoft Sound.
“La idea llegó en un momento en que estaba completamente vacío de ideas, musicalmente peridido. Así que valoré que alguien apareciera diciéndome: tenemos un problema específico, resuélvalo. El comunicado de la agencia decía: “queremos una composición musical que sea inspiradora, universal, optimista, futurista, sentimental, emocional”, todos esos adjetivos, y al final agregaba: ‘debe tener una duración de 3 segundos y cuarto’.
“Pensé que esto resultaba tan asombroso y entretenido que valía la pena intentarlo, sería como crear una pequeñísima joya. De hecho, hice 84 composiciones. Me zambullí en este mundo de pequeñísimas piezas de música, y finalmente me volvi tan sensitivo a los microsegundos que esto desbloqueó mi propia obra. Cuando terminé y volví a trabajar con temas que duraban unos tres minutos, éstos me parecían océanos de tiempo”.
Ahora ya saben quién compuso esa musiquita que escucharon durante años y quién es parte activa de la revolución de internet como streaming, algo de lo que hasta ahora se hacía poco más que hablar .
Sobre su método para componer:
“Siempre tiendo a hacer las cosas rápidamente, lo cual tiene varias ventajas, uno deja todos los errores en ello, y los errores siempre se tornan interesantes. The Velvet Underground, por ejemplo, es la epítome de la música llena de errores, y esto la hace sutil y hermosa”.
Brian Eno ha compuesto la banda de sonido de las películas Trainspotting, Velvet Goldmine, Heat, For All Mankind, Sebastiane, Neverwhere, Traffic, Million Dollar Hotel y se encuentran en álbumes como Music for Films, Apollo, The Drop, etc. Su discografía es, por supuesto, mucho más extensa.
Más información sobre Brian Eno:
http://music.hyperreal.org/artists/brian_eno/
http://www.atu2.com/news/connections/eno/
http://u2fanlife.com/2007/07/20/u2-y-brian-eno-la-evolucion-en-la-musica-de-u2
http://musicthing.blogspot.com/2005/05/tiny-music-makers-pt-2-microsoft-sound.html
Tags: brian, electronica, eno, internet, música, streaming, u2, vanguardia
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Esta entrada fue publicada el 29 10 2009 a la hora 6:22 am en la categoría música. Puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del canal RSS 2.0 Puede dejar una respuesta , o hacer trackback desde su sitio.





















Bueno, la verdad es que no lo conocía, pero viendo con los grandes que ha tocado no me cabe duda de que debe ser un genio.