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censura, Ciencia ficción, Comunicación y Lenguaje.

Sala de servidores en el bunker de Wikileaks. Clic para ampliar

Sala de servidores en el bunker de Wikileaks, excavado en una montaña de Estocolmo a 30 metros de profundidad y a prueba de un ataque nuclear. Clic para ampliar

El guión es chapucero, pero hay que admitir que el final está logrado. Deja flotando en el aire la sospecha de que Wikileaks podría ser cualquier cosa, incluyendo un nido de espías. A partir de aquí, construir cualquier conspiración es posible. Sólo es cuestión de acomodar las piezas de modo que encajen según convenga. Por ejemplo, pongámosle al lado la siguiente noticia: Un colectivo de ex agentes secretos, encabezado por Daniel Ellsberg, que en 1971 filtró los “Papeles del Pentágono” sobre la Guerra de Vietnam, respaldó a WikiLeaks, a Julian Assange y a Bradley Manning, en cuyas historias e intenciones cree.

En su actualización a la versión 1.03 de strobe (1995), su software para escuchar puertos TCP, Assange firma la entrada con una cita: "Si Estados Unidos está paralizado, ¿quién levantó el centro comercial más grande del mundo?” La cita es de Nixon, pronunciada durante su campaña electoral en Oregon, oponiéndose al discurso de Kennedy, que sostenía que el país se había estancado. Ya por entonces Assange pensaba en Nixon, que es lo mismo que decir el caso Watergate. El cablegate había nacido.

Sala de trabajo en el bunker de Wikileaks
Procesando información bajo tierra. Clic para ampliar

Hackers guionistas

Como Wired ha publicado la transcripción que incrimina al soldado hacker, cracker, leaker o espía, veamos cuál es su nivel de credibilidad. Kevin Poulsen aparece entre los miembros del staff de Wired como editor, pero también entre los primeros puestos de cualquier lista de hackers peligrosos. Tras su arresto por atacar una base de datos del FBI, quiso mejorar, colaboró en la identificación de cerca de 800 abusadores de menores via MySpace y puso sus conocimientos al servicio de la seguridad informática.

…Pero no muy buenos

Pero, aunque sus notas suelen ser entretenidas, Wired ha publicado artículos tendenciosos y sensacionalistas, plagados de inexactitudes y fantasías -como el que trata sobre la seguridad del iPhone, por ejemplo- sin admitir jamás sus errores ni poder refutar a sus críticos. En una palabra, todas las fuentes de esta historia son dudosas. Sin embargo, no todos los malos son tan malos ni todos los buenos son tan buenos.


“Si ud. cree eso debe ser muy ingenuo”

Fue lo que dijo el entrevistado cuando le preguntó al periodista cómo se obtuvieron los cables y éste le contó lo del soldado. Der Spiegel, uno de los cinco medios elegidos por Wikileaks para censurar los cables, al menos se tomó la molestia de entrevistar al consejero presidencial iraní, quien sostiene que las filtraciones son deliberadas, mezclando datos falsos con verdaderos para dar a la maniobra visos de autenticidad. Algo parecido piensa Vladimir Putin que junto a Lula da Silva han condenado el encarcelamiento de Assange, detenido por supuestos delitos que no incluyen violación, aunque la prensa siga usando el término de la manera más irresponsable. Evo Morales también sospecha de los cables, pero los ha publicado en el sitio de la vicepresidencia.

Peronismo vikingo rama femenina

Anna Ardin, una de las dos mujeres que han presentado cargos contra Assange, no es sueca sino cubana (fue expulsada de Cuba bajo cargos de espionaje), está vinculada a la CIA y, como si no fuera suficiente, también es kirchnerista de la primera hora. Este increíble descubrimiento, realizado por un periodista de Perfil, rápidamente se propagó a través de Twitter.
El éxito del hashtag #lasuecakirchnerista fue tal que, aparentemente, la denunciante se vio obligada a cerrar su cuenta. En realidad ya la había cerrado antes de que su perfil peronista se difundiera, y por una buena razón. En unas capturas de pantalla de su cuenta de Twitter, la cubana sueca kirchnerista enaltecía las virtudes de Assange en el libre ejercicio de las artes amatorias. ¿O tal vez le cerró la cuenta el Pentágono, para su propia protección? La realidad puede ser mucho más extraña que la ficción más disparatada.

OpenLeaks contraataca

El contraataque no se hizo esperar. Según una nota de reason.com, Israel Shamir – autor del artículo de Counterpunch que vincula a la sueca Ardin con la CIA y difundido masivamente por la prensa internacional-, no sólo es un ruso antisemita negador del holocausto; es miembro activo de Wikileaks y su representante en Rusia.

En sus ratos libres se dedica a falsificar cables a favor de Irán. Una foto lo muestra en “algún lugar no identificado” junto a Assange, a quien se califica de “ridículo y aficionado”. La noticia concluye dando la bienvenida a OpenLeaks, el grupo de disidentes que abandonaron Wikileaks, precisamente, cuando estalló el escándalo.

Dinero

El departamento de justicia estadounidense intenta involucrar a Assange como conspirador y no como mero receptor de la filtración, basándose en la supuesta confesión de Bradley Manning al hacker Adrian Lamo, publicada por Wired. Como esta prueba sería insuficiente ante una corte, los investigadores buscan nexos físicos entre Wikileaks y el soldado o, aun mejor, que Manning declare contra Assange. Según la red de ayuda de Manning éste se ha negado a cooperar. Sin embargo los lazos con Wikileaks podrían debilitarse: la red de apoyo de Manning, en un comunicado, recordaba el 8 de diciembre que Wikileaks no había hecho efectivo el dinero prometido. Esto según Cryptome.org, que intenta comprobar si Wikileaks solicitó un pago a uno o varios medios de prensa por la recepción de los archivos del cablegate en tiempo y forma. Cryptome se dedica a lo mismo que Wikileaks pero desde 1996, PayPal le cerró la cuenta y congeló los fondos a principios de 2010 y ha sido acusado de “poner vidas en riesgo”.

La prensa

Mientras El País publica un artículo defendiendo su postura, asegurando que nadie les pidió dinero a cambio de los cables, The Guardian cae en picado y presenta como exclusiva la historia del condón problemático, que ya leímos hace quince días en la blogosfera más chismosa, aunque despojándola de las supuestas conexiones entre “Miss A” con la CIA. En el otro extremo del ringside periodístico, Michel Chossudovsky se pregunta: ¿Por qué el NYT va repentinamente a promover la transparencia y la verdad en los medios apoyando a WikiLeaks en la difusión? ¿Y por qué la gente en el mundo no se detiene a cuestionar las bases de esta relación incongruente? En la superficie no hay ninguna prueba de que WikiLeaks sea una operación encubierta de la CIA. Sin embargo la relación estrecha y estructurada de los medios corporativos con los servicios de inteligencia de EE.UU., sin mencionar las conexiones de ciertos periodistas con el aparato de seguridad nacional, hacen que la cuestión del patrocinamiento de la CIA sea relevante”.

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Esta entrada fue publicada el 13 12 2010 a la hora 1:16 am en la categoría censura, Ciencia ficción, Comunicación y Lenguaje. Puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del canal RSS 2.0 Puede dejar una respuesta , o hacer trackback desde su sitio.