Ya ha sido observado que Borges se tomó unas cuantas libertades en la traducción y se sabe que renegaba públicamente de Beerbohm considerándolo escritor de un solo cuento, cosa que ponía a Bioy Casares los pelos de punta, posiblemente porque conocía mejor que nadie la influencia de este cuento sobre la obra borgiana. Como sea, el hecho de que Borges intenta colaborar con el cuento retocando aquí y allá apunta en ese sentido. Max Beerbohm, que además era caricaturista, dejó en A Christmas Garland lapidarios retratos escritos de sus contemporáneos Shaw, Wells y Chesterton, a quienes consideraba auténticas lacras y dignos de ser evitados. Bernard Shaw había dicho de Beerbohm que era “incomparable”, pero tratándose de Shaw vaya uno a saber con qué lo comparaba. Según parece, los escritores de aquella época se comportaban exactamente igual que ahora.

El 3 de junio de 1997, cien años adelante de su propio tiempo, Enoch Soames aparece en la sala de lectura del museo Británico, donde copia un texto que se llevará de regreso a su época, compuesto en un idioma enteramente “fonético”:
From page 234 of “Inglish Littracher 1890-1900″ bi T. K. Nupton, publishd bi th Stait, 1992.
Fr egzarmpl, a riter ov th time, naimed Max Beerbohm, hoo woz stil alive in th twentith senchri, rote a stauri in wich e pautraid an immajnari karrakter kauld “Enoch Soames” -a thurd-rait poit hoo beleevz imself a grate jeneus an maix a bargin with th Devvl in auder ter no wot posterriti thinx ov im! It iz a sumwot labud sattire, but not without vallu az showing hou seriusli the yung men ov th aiteen-ninetiz took themselvz. Nou that th littreri profeshn haz bin auganized az a departmnt of publik servis, our riters hav found their levvl an hav lernt ter doo their duti without thort ov th morro. “Th laibrer iz werthi ov hiz hire” an that iz aul. Thank hevvn we hav no Enoch Soameses amung us to-dai!
La traducción de Borges consigue un efecto parecido y es extremadamente hilarante:
De la p. 274 de Literatura Britaniqa 1890-1900 x T. K. Nupton, publicado x el Estado, 1992: x
ehemplo 1 sqritor de la epoqa, Max Beerbohm, qe bibió ast´öl siglo 20, sqribió 1 quento do ai 1 typo fiqtisio llamado Enoch Soames.— 1 pueta de tersera qategoría qe se qreía 1 henio e iso 1 paqto con el Diablo para saber qe pensaría dél la posteridá. Es una satyra un poqo forsada
pero no sin balor x qe muestra qen serio se tomaban los ombres hóbenes desa déqada. Aora qe la profesión literaria a sido organisada como 1 seqtor del serbisio públiqo, los sqritores an enqontrado su nibel y an prendido a aser su obligasión sin pensar en el maniana. El hornalero stá a I’altura del hornal; i eso es todo. Felismente no qedan Enoch Soames en esta époqa.
Así es como nos imaginó Max Beerbohm. Tanto él en su cuento como Borges en su traducción intentan predecir la forma en que degenerará el lenguaje, pero Borges, en su afán de colaboración, consigue algo increíble: el estilo típico de un SMS (Short message service, Servicio de mensaje breve) o mensaje de texto de los miles que la telefonía celular irradia diariamente al espacio.
El primer SMS fue enviado por la red Vodafone en 1992, año en que se publicó el libro del cual Enoch Soames copió un fragmento que llevó hasta su época.
Muchos pretendieron haber estado presentes el día y la hora señalados para la aparición de Enoch Soames en el salón de lectura del museo Británico, entre ellos el mago Teller, del dueto Penn & Teller, a quienes ya hemos encontrado metiendo las narices en otra parte. También estaba allí Juan Pedro Aparicio, que tradujo el cuento para la editorial Rey Lear, según el suplemento de Cultura de El Mundo del 27 de noviembre de 2006 en su artículo “El misterio de Enoch Soames”. El mago Teller ha escrito un maravilloso relato de aquel día donde cuenta cómo lo vieron aparecer y desaparecer. Lamentablemente, son muchos más quienes aseguran haber asistido ese día, a esa hora y en el mismo lugar a una gran fiesta organizada por el museo en homenaje a Beerbohm. No hay completo acuerdo sobre el número de asistentes, pero todos recuerdan claramente que el vino corrió a raudales.
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Esta entrada fue publicada el 2 03 2009 a la hora 9:52 am en la categoría Libros, Videastudio. Puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del canal RSS 2.0 Puede dejar una respuesta , o hacer trackback desde su sitio.



















