En su ensayo de 2006, State and Terrorist Conspiracies, Julian Assange, fundador de Wikileaks, redefine la estructura de los grupos de poder como “conspiraciones”. Estos grupos pueden ser, entre otros, terroristas, banqueros o gobiernos supuestamente democráticos. “Sólo la injusticia revelada puede ser respondida; para que la gente pueda tomar una decisión inteligente, tiene que saber qué es lo que realmente sucede”, y una forma de lograrlo son las filtraciones. Pero con éstas se busca un interesante efecto colateral:
“Cuanto más secreta o injusta es una organización, mayor es el miedo y la paranoia que las filtraciones inducen”.
Wikileaks es más que una organización interesada en la transparencia. Su fundamento ideológico -una doctrina basada en un modelo matemático de las conspiraciones- podría resultar más escandaloso que las filtraciones mismas, si se difundiera. Quizás por eso poco o nada dicen los grandes medios al respecto. Estos y el gobierno estadounidense ya sabían exactamente lo que iba a suceder desde junio de 2010, por lo menos. Los activistas de Wikileaks se proponen realizar la misma revolución utópica que otros han intentado en el pasado (liberar al mundo de sus opresores), pero esta vez tomando ventaja de la tecnología. El Cablegate de fines de noviembre de 2010 es parte de una estrategia bien planificada.
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Tags: conspiraciones, espias, gobiernos, hackers, wikileaks
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Esta entrada fue publicada el 1 12 2010 a la hora 4:15 am en la categoría censura, Ciencia ficción, Comunicación y Lenguaje. Puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del canal RSS 2.0 Puede dejar una respuesta , o hacer trackback desde su sitio.



















